Castilla y León será la primera comunidad en regular el juego de azar en línea. Si leyéramos tan solo esta escueta nota no entenderíamos la causa de la prisa en aprobar una legislación al respecto, pero la esencia es otra. Los juegos de azar en Castilla y León mueven al año 117 millones de euros.
Esta impresionante cifra responde al accionar de unas cuatrocientas empresas en los que trabajan tres mil personas, y que no han estado exentas de estar afectadas por la crisis económica, más sin embargo se considera que una de las causas fundamentales es la competencia de los juegos de azar en línea.
A este respecto el consejero de Interior y Justicia, Alfonso Fernández Mañueco, presentó en la apertura del séptimo Congreso del Juego de Castilla y León una normativa que estará en vigor a partir del próximo mes de abril.
El consejero destacó que la nueva normativa “nace con el fin de que el usuario esté más protegido”, y para este propósito se evalúa que exista un sistema de identificación, resultando imprescindible que la persona que juegue se haya registrado e identificado previamente. En el caso de que la participación sea telefónica, se entenderá el número de teléfono como elemento de identificación y de localización personal.
Entre las novedades que se incluyen, destaca que los juegos ofertados por las empresas deberán poner a disposición del usuario un periodo de prueba como demostración sin apuestas reales y con las explicaciones del funcionamiento del sistema.
Además, y para tener respaldo financiero para asegurar a los usuarios el cobro de los premios, las empresas comercializadoras deberán presentar ante la Administración autonómica un fondo de garantía, consistente en 928.000 euros si es consecuencia de juegos en línea, o con 464.000 euros en el resto de los casos.
El consejero también señaló que “los permisos para esta explotación del juego en línea se concederán a sociedades anónimas con sede social y domicilio fiscal en Castilla y León”. El viejo y rico refranero español siempre brinda la posibilidad de expresar con una frase popular la esencia de un tema, y este no es excepción: “Las aguas van tomando su nivel”.