Desde hace años el gobierno de Chipre ha intentado buscar opciones que al final den lugar a poder cerrar el contexto de las apuestas en línea, y así mantener el monopolio estatal eliminado la competencia y contraponiéndose a las decisiones de la Corte Europea de Justicia.
Pero ahora el contenido de la ley restrictiva va mucho más allá al considerar la imposición de multas de 170,000 euros y penas que pueden llegar a los cinco años de cárcel o ambas cosas.
Lo contrastante es que el gobierno chipriota acepta que se hagan apuestas deportivas o se juegue la Lotería Nacional, actividades reguladas cuyo impuesto actual es del 10% sobre las ganancias netas, más sin embargo se condenan los juegos de azar en línea.
El portavoz del gobierno, Christos Christofides, “ha descrito el juego online como una lacra social que hace gastar a los isleños unos 2,5 billones de dólares anuales”. Tampoco se permiten los casinos físicos en el territorio chipriota. Al respecto Steve Schwartz, consultor sobre temas relacionados con el juego, ha comentado esta extraña contradicción: “He aquí otro ejemplo de cómo otro gobierno actúa contra toda lógica en relación con el juego.
Casi todos los gobiernos establecen diferencias entre las distintas formas del juego y la realidad es que el juego es el juego; no hay diferencias entre sus distintas formas”.
Algo así, como comentaba un chipriota, que” el próximo paso será definir que tipo de dentífrico o shampoo tendrá que usar”.
Las contradicciones se recrudecen en el viejo continente acerca de las medidas regulatorias a considerar para los juegos de azar a través de Internet.