Repercusiones del Viernes Negro.

No es tan solo que se haya confiscado los dominios de las tres salas de póquer más grandes del mundo, PokerStars, Full Tilt Poker y Absolute Poker, en una acción en la que además incrimina a sus principales propietarios en delitos de blanqueo de capitales y juego ilegal.

Pero la repercusión no tan solo afecta el desempeño de estas casas según los números que refleja PokerScout relativos a la participación en los torneos más importantes de los domingos y en el tráfico semanal de jugadores al disminuir un 25% el movimiento de PokerStars, en tanto ha significado para Full Tilt Poker la pérdida de casi el 50% de su volumen de jugadores. Cereus, por su parte, pierde un 40% de tráfico y también sufre un serio revés.
 
Otra repercusión la encontramos en Costa Rica cuando sus autoridades allanaron las oficinas de Absolute Poker, Ultimate Bet Poker y PokerStars en un intento de obtener pruebas sobre supuestas acciones indebidas de estas empresas, en correspondencia a las acusaciones presentadas por el Departamento de Justicia de los EE.UU.
 
Pero la más reciente y explosiva ha resultado la denuncia de Phil Ivey publicada en su página Web donde presenta una demanda contra Tiltware, la empresa matriz de Full Tilt Poker, y explica su decisión de renunciar a jugar en las WSOP, en solidaridad con los miles de jugadores estadounidenses que no han podido aún recuperar su dinero y por otro lado no podrán jugar en las Series Mundiales. Sin lugar a dudas es un fuerte impacto a la 42 Edición de las WSOP.