Aunque sigue siendo el número uno del mundo, sus últimas actuaciones han vuelto a poner sobre el tapete serias preocupaciones sobre su futuro, pero más aun si tenemos en cuenta la forma en que ha desbancado a muchos que confiaron en su desempeño en el campo de golf, quizás pensando en el Woods imparable, capaz de recorrer el campo en pocos tiros…el tiempo ha pasado y Woods ha cambiado.
Recientemente se jugaba el PGA, la Ryder Cup y por supuesto, el número uno. Independientemente de lo que Woods haya podido evolucionar a ninguno de sus rivales se le escapa que el californiano se crece en los 'majors' y esa es razón más que suficiente para guardar respeto. "Sería completamente ingenuo y muy, muy estúpido descartar ya a Tiger", señaló un Padraig Harrington que tampoco atraviesa su mejor año, algo que le diferencia de Phil Mickelson, en posición, una vez más, de situarse como número uno pese al fiasco del Bridgestone Invitational.
Sumado a esto, el 'Tigre' sólo ha terminado entre los diez mejores esta temporada en los dos primeros grandes del año, el Masters y el US Open, pero el resto de sus resultados han estado muy lejos de su nivel, y en caso de no ganar sumaría su segundo año consecutivo sin triunfos en los torneos mayores, algo que solo ocurrió entre 2003 y 2004.
Con su 28ª posición no consiguió salir de la 10ª plaza y ahora depende de las cuatro invitaciones que Corey Pavin, capitán estadounidense, anunciará en dos semanas para integrar el equipo representando a USA a la Ryder Cup. Sin embargo, él está más que confiado: "Tengo la esperanza de Corey me elija para el equipo".
Al revisar los resultados nos encontramos que no tan solo Woods esta en problemas, pues la representación española integrada por Sergio García, Miguel Ángel Jiménez y Álvaro Quirós no superaron el corte del último torneo de Grand Slam. Solo queda el madrileño Gonzalo Fernández-Castaño, que sigue adelante ocupando un modesto puesto 40.
De cualquier manera, la mesa está servida, y las apuestas corren ¿Podrá Woods mantenerse en el número 1?